lunes, 16 de diciembre de 2013

MANUAL DE LA NUEVA MITOLOGÍA: El mecanismo de Antikitera

 


 
El viejo inventor Dédalo entró en las galerías subterráneas del volcán. Tenía poco tiempo, el todopoderoso rey Minos lo perseguía. Al llegar al centro del Etna lo encontró. Allí estaba, alto, musculoso, con una espesa barba negra y una pronunciada cojera. 

Convenció a Hefesto de que era necesario construir un sistema para medir el tiempo entre un juego olímpico y otro, y se pusieron a fabricar el aparato. Con la inusual capacidad de Dédalo de ingeniar, terminaron en poco tiempo. El aparato, brillante como la plata, de altura mediana , alargado, con gruesas paredes y engranajes, desde luego era un prodigio, pero cuando hubieron acabado, Minos irrumpió en la fragua con su guardia real. Hefesto, hábilmente ocultó la máquina y a Dédalo, y se deshizo de Minos. 

Después del incidente, cuando Dédalo lo puso en marcha, los engranajes empezaron a girar, haciendo un ruido como el de tablones de madera entrechocando entre sí, y emitiendo un halo rojo; pero el mecanismo no funcionó como Dédalo había previsto. Le preguntó a Hefesto sobre el fallo y este le dijo que aún faltaba una rueda. De su zurrón sacó un pequeño disco dentado y plateado y le indicó dónde tenía que ponerlo. 

Dédalo abrió la compuerta de la máquina, se introdujo en el interior para colocar la pieza, pero cuando lo hizo y al darse la vuelta,  la gran puerta se cerró,  quedando atrapado dentro. Lo único que Dédalo pretendía con aquel aparato era volver atrás en el tiempo y salvar a su joven e insensato hijo Ícaro, y con una ingeniosa treta, propia de su inteligencia, había engañado al dios Hefesto para que le ayudase, ya que era el dios de la tecnología y la fragua. Hefesto dándose cuenta del engaño lo diseñó para que en verdad sólo midiera el tiempo y lo llamó cronómetro. 

Miles de años después en el fondo del mar, se encontró un extraño y antiguo objeto capaz de medir el tiempo al que llamaron mecanismo de Antikitera sin que nadie sospechase su verdadero origen.
Mikel Juango González, 3ºB